lunes, 16 de noviembre de 2009

Eva de Silvio Rodriguez



Eva no quiere ser para Adan


la paridora pagada con pan

Eva prefiere tambien parir

pero después escoger donde ir

por eso adquiere un semental

y le da usos sin dudas normal

Eva cambió la señal



Eva sale a cazar en celo

Eva sale a buscar semilla

Eva sale y remonta vuelo

Eva deja de ser costilla (x2)



Eva no intenta vestir de tul

Eva no cree en un principe azul

Eva no inventa falso papel

el fruto es suyo compadre o sin el

Eva se enfrenta al que diran

firme al timón como buen capitan

y encoge hombros



Eva sale a cazar en celo

Eva sale a buscar semilla

Eva sale y remonta vuelo

Eva deja de ser costilla (x2)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Jorge Luis Borges

DELIA ELENA SAN MARCO






Nos despedimos en una de las esquinas del Once.

Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.

Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yo a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.

Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.

Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.

Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne.

Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.

Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.

Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.

Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.