sábado, 27 de abril de 2013

No conocí el paisito
 De donde tú llegabas:
Lo busqué en cada mapa Pero no figuraba.
Por eso, al ver tus ojos
 Yo me lo imaginaba
 Con un río celeste Oleando en sus mañanas.
(¿Fue el río el que te puso de agua la mirada y esa manera dulce de apoyarla en la nada?)
No conocí el paisito
 De donde tú llegabas: Por eso, al oír tu risa
Yo me lo dibujaba
Con una torre alta,
 Henchida de campanas.
(¿Fue allí donde aprendiste a alzar la carcajada y ese modo de darla sonora, larga, clara?)
No conocí el paisito de donde tú llegabas.
 Toqué tu piel y dije:
 -Viene de donde se ama.
Por eso fui tu amiga: De puro equivocada,
Que hoy sé que no habría río, ni torre ni campanas...
Fuiste un sueño apenitas
Y era yo quien soñaba.
Tan sólo había tu pecho
 Con la puerta cerrada,
 Sin rincón de caricias,
Sin paloma anidada,
 Sin lugar para un beso,
Sin luces ni guitarras.
 Por eso no podías
 Sentir que me hacías falta
 Ni beber de a poquito
El color de mi lágrima.
Por eso no podías
Atarte a mis palabras,
La mitad, entre risas
Y la otra lloradas.
 En vano tantos versos
De siesta amanzanada.
 En vano tantos versos:
Mi silencio extrañabas.
 Por eso ni siquiera
 Decirme qué pasaba
En un día cualquiera
 Me dejaste olvidada.
 Qué triste es despedirte, Pasajero de mi alma...
 Tu recuerdo me sigue
 Como un pájaro en llamas.
 No podías quererme.
 Hoy lo entiendo y me daña
 Pero sé que es la vida
La que anuda o separa.
No conocí el paisito
Del que te despegabas
 Ni tampoco tú el mío,
Coloreado de infancia.
¿A quién culpar entonces de estas cosas que pasan?
Me llevo mi solcito:
 Le sobra a esta nevada.
Mi última muñeca
Mira y no entiende nada.
Mi última inocencia
Es lágrima en la almohada.
Ya apago los reproches,
Como apago mi lámpara
 Mientras una certeza
Se enciende en madrugada:
 No pudiste quererme.
Eso es todo.
Qué lástima. . Elsa Bornemann. Argentina. 1952

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